Los Recuerdos del Viejo Vecindario : El Barrio 1940s Por Miriam Medina

 
 
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Yo era muy pequeña entonces, para recordarme en detalle el viejo vecindario, así que pedí a mi hermano mayor Barney quien tiene 74 años, para ayudarme en llenar algunos de esos detalles. Empezaremos con el edificio nuestro, que estaba localizada en el número 1791 de la avenida Lexington entre la calle 111 y la 112 en Harlem, conocido por todos como El Barrio. Yo nací y me crié allí.

Era un edificio de 5 pisos y en cada piso, había cuatro apartamentos al estilo ferroviario. El
apartamento nuestro se encontraba en la parte atrás del edificio donde daba vista al corralón. La única escena que se veía diariamente eran las escaleras del escape de fuego de los otros edificios, el corralón y las lineas de tender ropas que se colgaban de un lado a otro. Había un señor irlandés que venía a cantar a menudo en el corralón y los vecinos de sus ventanas le tiraban monedas. El tenía una voz agradable.

El apartamento donde yo vivía tenía 2 dormitorios,bastante pequeña para nueve personas, mis padres, siete hijos y un perro alemán que se llamaba Brownie. Mi padre le llevaba 25 años más que mi madre. El vecindario donde vivíamos era de la mayor parte lleno de italianos y puertoriqueños. El edificio nuestro era seguro siempre teníamos la puerta abierta hacia el vestíbulo, para que entrare el aire fresco cuando hacía calor. Sin embargo afuera en la calle, el vecindario siempre estaba envuelto en un alboroto de peleas entre los italianos y los puertoriqueños sobre sus territorios. Cada bloque tenía su nombre propio. El bloque donde vivíamos se llamaba Red Wing.

Durante 1943-1947, Harlem estaba en un motín. Había guerra entre las pandillas de los negros y los blancos. Los puertoriqueños se juntaban con los negros contra los italianos. Un día el alcalde de la ciudad de Nueva York quién se llamaba La Guardia, visitó a la escuela superior de Benjamin Franklin, donde mi hermano Barney estaba asistiendo. Esta escuela se localizaba en la Avenida Pleasant entre la calle 115 y la 116, y el alcalde trajo con el a Frank Sinatra, Josh White y Paul Robeson para traer harmonía al vecindario.

Algunos de los vecinos quienes vivían en el número 1791 de la avenida Lexington, eran agradable mientras otros eran interesantes. Había una familia italiana quienes vivían en el apartamento al cruzar de nosotros del apellido Giovanello. El aroma de la comida italiana que venía de su apartamento era tan rico, creo que todos nosotros teníamos la cabeza fuera de la puerta, esperando y deseando que ella nos diera un bocadito. La señora Giovanello era una persona de buen corazón, ella siempre ayudaba a mi familia en cualquier emergencia. Ellos tenían dos hijos, quienes se llamaban Maria y Otto. El señor Giovanello era un vendedor de hielo del vecindario. En aquellos días no se usaba el refrigerador. El hielo era para conservar la comida en el verano y la primavera. Cuando venía el invierno, se guardaba la comida a fuera en la repisa de la ventana. Parece que el señor Giovanello era un hombre fuerte, para poder cargar el hielo en sus hombros, caminar tres bloques y luego subir al tercer piso. El era un hombre muy agradable.

También en el otro piso, encima del nuestro, vivía la familia Fitzgerald. La pareja Fitzgerald tenían dos hijos, uno que se hizo Cura y el otro sufrió una crisis nerviosa, en la guerra segunda mundial. Éste era un joven guapo. A cada rato se oían los gritos que venían de su apartamento, como si el estuviera en ese momento en la guerra. Como yo era tan pequeña, me puse muy nerviosa. La pobre señora Fitzgerald sufrió mucho. Junto al apartamento de los Fitzgeralds vivía una pareja quienes a cada rato estaban envueltos en la violencia doméstica. La señora era una italiana quién se casó con un hispano durante la guerra segunda mundial. El esposo era un
alcólico y siempre estaba de mal genio. Éste señor le daba con frequencia a su mujer. Se podian oir los gritos de ella por todo el edificio.

En el piso bajo de nuestro edificio, vivía una señora italiana con el nombre Maria Calabra. Ella era la entrometida y la instigadora del edificio. Cada vez que yo bajaba por las escaleras que estaban cerca de su apartamento, ella abría la puerta y me miraba en tal forma que me asustaba. Tambien vivía en el piso debajo del nuestro, una señora irlandesa a quién yo quería mucho. La señora McDonald tenía noventa años y vivía sola. Cada vez que me oía subiendo las escaleras ella abría la puerta y me llamaba. "Marian quieres una taza de te con un pedazo de dulce?" Ahora dime tu que niña va a rehusar un dulce,..por supuesto que sí. Que triste me sentí cuando la señora McDonald se cayó y se rompió la cadera y sus hijos la tenian que ingresar en un asilo de ancianos. Ella era mi amiga. Me decía cuentos y escuchábamos el radio.

Mi mamá no me permitía salir a la calle a jugar, a menos que mi hermana o mis hermanos me vijilaban. Como nuestro apartamento no daba frente a la calle, mi mamá no podía echar el ojo para ver donde yo estaba. Mamá siempre me advertía de no hablar con gente estraña. Mis hermanos siempren estaban en la calle jugando en ese tiempo la pelota de palo con los muchachos del vecindario. Los amigos de mi hermano Arnold, se llamaban Nelson y Frankie, ellos eran puertoriquenos; Dino y Antonio, ellos eran Iialianos y Fludy Singleton, quién era un negro, y algunos otros a los cuales no me recuerdo. La familia Singleton vivía en la esquina de la calle 111 y
avenida Lexington. Los amigos de mi hermano no eran una pandilla, ellos nada mas se juntaban para divertirse. ¡Hay! por poco se me olvida. El señor Morris quién era uno de los vecinos del piso bajo era un mecanico de carros y también era el vendedor local de bolitas. Siempre se veía mucho tráfico llendo para el apartamento de él para apostar. Creo que mi papa, iba con frequencia para
jugar la bolita.

El baño de nuestro apartamento era muy pequeño, solo cabía la bañera y el inodoro. La caja de agua con cadena estaba arriba del inodoro. La cocina también era muy pequeña. De lo que me recuerdo no cabía ni una pequeña mesa. Las únicas cosas que formaban parte de la cocina, era una refrigeradora de hielo, una estufa al estilo antiguo que tenía el orno al lado, y un fregadero de doble uso. El lado que era mas profundo era para lavar ropa y dar baños a la pequeñita como yo. Mamá siempre estaba doblada sobre el fregadero o la bañera, lavando ropa. Cuando el tiempo estaba bueno ella colgaba la ropa en la linea de afuera. Muchas veces, la linea de ropa estaba tan pesada, que se partía y todas las ropas se ensusiaban con la tierra de abajo. Mamá se ponía de mal humor, porque tenía que volver a lavar las ropas. Mamá no tenía un temperamento agradable, siempre estaba tan chiflada, or quejándose. Imaginate, nueve personas viviendo juntos en un apartamento tan pequeño, cualquiera estuviera de mal humor. Creo que Mamá, le gustaba cuando mis hermanos iban para la calle a jugar. Cuando era el invierno o llovía, las cosas se ponían peor, porque la ropa se tendía en la cocina, y cuando uno entraba al apartamento, tenía que pasar por debajo la linea de ropa, que estaba en frente de la puerta.

Como éramos tantos, para sentarnos en la mesa, Papá tenía que poner unas tablas de madera entre las sillas. Nadie podía hablar en la mesa, eso era una regla. Si alguien hablaba, Papá daba una mirada y sabíamos lo que eso significaba. Nosotros teníamos un ritual por todas las mañanas, una cuchara de aceite de bacalao con una raja de narranja. ¡Huy! qué horrible era el sabor. Ninguno
de nosotros, se enfermaba, solamente mi hermano Micheal que siempre estaba con catarro. Teníamos las caras de gordiflones y las mejillas rosada. Cuando la gente nos veíamos siempre le gustaban pellizcar nuestras mejillas, quizás porque teníamos una aparencia saludable.

Durante la guerra mundial segunda, teníamos que cubrir las ventanas con una frisa, para que la luz de adentro no se reflejaba afuera. Mi hermano Barney era un joven menor guardian de bombardeo aéreo.

En el verano cuando hacía tanto calor y no podíamos dormir, mis hermanos arrastraban el corchón para la escalera de escape de fuego, para respirar el aire fresco de la noche. En esa epoca no teníamos avanicos. En el invierno, el radiador de vapor calentaba los apartamentos. Muchas veces el dueño del edificio, no compraba el carbon a tiempo, o era un tacaño para dar calor. Los inquilinos daban contra los radiadores, demandando el calor. Aun hoy dia, parece que nada ha cambiado, la historia se repite.Durante los años cuarentas, el edificio siempre se encontraba limpio y bien mantenido. Imaginate hasta teníamos un elevador para colocar la basura. Sin embargo, en los años cincuenta, el edificio empezó a deteriorarse. El elevador de basura no funcionaba. Algunos de los inquilinos, por no bajar las escaleras y poner la basura en los basureros, lo tiraban por las ventanas al corralón. Entonces empezamos a tener problemas serios con las ratas. Las ratas subían por el elevador de basura y hacían agujeros en la pared para
entrar al apartamento buscando comida. Las cucarachas estaban donde quiera. Uno vivía en un estado de temor. Siempre se oía en el corralón a los gatos aullando o peleando el uno con el otro, cuando no estaban cazando a las ratas. Ya el hombre irlandés no venía por el corralón a cantar, quizás el murió, o tenía miedo de venir, por la presencia de la basura y las ratas. No tengo idea de cuanto mi papa estaba pagando de renta en los años cuarenta, pero sé que cuando mamá se mudó en el año 1962, ella estaba pagando $30.00 al mes.

El sito más favorito de nosotros en el verano, era la azotea del edificio. En esa epoca, era muy seguro. Todo nosotros íbamos a la azotea para cojer el sol y llevábamos comida al estilo merienda en el campo. Muchas veces algunos vecinos nos acompañaban y pasamos buenos ratos juntos. Se podía de la azotea mirar a todos los apartamentos que estaban alrededor del edificio nuestro.

Tambn cuando hacía mucho calor en el verano todo el vecindario iban para la calle y ponían la boca de riego de fuego, para refrescar sus cuerpos. Que mucho nos gozábamos. Otro sitio a donde íbamos en el verano para refrescarnos era la piscina del parque Jefferson que se encontraba en la primera avenida. Ésta piscina era para el uso de las personas que vivían en el vecindario y lo bueno era que era de entrada gratis. Otro evento del verano que esperabamos con ansiedad era la fiesta italiana de Mt. Carmel que también se celebraba en la primera avenida.

En la calle 111 entre la primera y segunda avenida había un club de muchachos. Mi hermano Micheal iba mucho allí. Le gustaba boxear. Aveces ibamos para la pizzería que estaba en la tercera avenida entre la calle 110 y la 111. Joey Rao era el gangster del vecindario que estaba alrededor de la escuela superior de Benjamin Franklin. El funeral Faranga se encontraba en la calle 116 entre la segunda y tercera avenida. El congresista Vito Marc Antonio también era conocido en la zona de la calle 116.

Yo asistía a la escuela elementaria de P.S. 57 que estaba en la calle 115 entre  Lexington y tercera avenida. Un día decidí de no asistir a las clases de la escuela y quedarme jugando en la nieve después de una nevada grande. Yo no sé como mamá lo supo, pero de pronto sentí un alón de pelo y luego me dió azote en las nalgas. Eso fue la última vez que yo intenté de no ir a la escuela. También asis a la escuela superior menor de P.S. 101 que estaba localizada en la calle 111 entre las avenidas Lexington y Park.

El estación de policia de nuestra área era el distrito No. 23 que estaba en la calle 104 entre  Lexington y la tercera avenida. En la calle 108 entre las avenidas Lexington y Park existía un club de hispanos, esto era un centro de jovenes que pertenecía a la iglesia católica, St. Ann's que se encontraba en la calle 110 entre la segunda y tercera avenida..Mamá, nos hacía a menudo la sopa de pollo. Ella compraba los pollos del vivero que estaba en la calle 112 entre las avenidas Park y Lexington. Ellos mataban a los pollos y los pavos alíi. No era muy lejos de la marqueta que tenía de largo las calles 112 hasta la 116 en la avenida Park. El tren elevado estaba encima de la marqueta. Habían muchos vendedores judíios en la marqueta. Mamá siempre hacía sus compras allí. Todo era muy barato, y el billete duraba más. La comida siempre estaba fresca. Hasta mama compró mi vestido de azul obscuro para la funeraria de papa. Mis hermanos y yo ibamos a menudo a la biblioteca que se encontraba en la calle 110 entre las avenidas Lexington y la tercera. Los muchachos assistieron al P.S. 83 que no se encontraba muy lejos de la casa.

Después de la guerra segunda mundial empezaron a edificar a los proyectos cerca de la casa. Los proyectos estaban entre las calles 112 hasta la 115, entre la avenida Lexington y la tercera. Ya la aparencia del vecindario no lucía como antes con tantas agrupaciones de edificios altos. Ahora habían más niños de la cuenta por todo el vecindario. En la avenida Lexington entre las calles 102 y 103 había una loma grande y fué conocida como la loma más espinada en la avenida Lexington durante los años 1939-1950. En el invierno mis hermanos iban de paseo en trineo en esa loma.

Mi papá trabajaba en la mueblería Finkenburgs como un pulidor de muebles. La mueblería se encontraba en la calle 123 y la avenida tercera. Los trenes elevado de la tercera avenida hacían un ruido sordo cuando pasaban, que el edificio estremecía. Papá llegaba a la casa, tan cansado de su trabajo. El sabado y el domingo eran días muy bueno para nosotros. Cuando Papá cobraba su pago, los sabados, el iba a la tienda de vender dulce que estaba en la esquina de la calle 110 y avenida Lexington, en frente de la salida del tren subterraneo. El edificio nuestro estaba como una cuadra y media de distancia de la tienda. Todos teníamos que hacer fila, comenzando con el mayor hasta el menor y para que Papá nos diera el helado teníamos que besar sus labios. ¡Huy! esto no era muy bueno para nosotros, porque papá fumaba el cigaro, que dejaba un mal gusto en sus labios. Pero como queríamos ese helado tan rico, teníamos que hacerlo.

Los domingos eran para hacer visita y aveces íbamos para la casa de mi tía Maria Louisa, quien vivía en la calle 102 y la avenida Columbus. La casa de mi madrina estaba en Far Rockaway y la de mi tío Francisco en el Bronx. También ibamos los domingos en el verano a City island, a cavar almejas, a la playa de Orchard Beach que se encontraba en Pelham Bay y muchas veces al parque Central. La mayor parte del tiempo ibamos a la casa de mi tía Maria Louisa (la hermana de mi mamá), le decíamos "Ti Ti". Ellos tenian un apartamento de cuatro dormitorios, uno para ellos y los otros para los cinco hijos. Mi tío Pepe tenía un camion de mudanza y una tienda. El apartamento de mi tía parecía mucho más grande que los apartamentos de nuestro edificio. Quizás los apartamentos del oeste se hicieron diferente a los del este. Asi que cuando Papá visitaba a mi tía, había un total de 16 personas entre las dos familias, nueve de mi familia y siete de mis tios gozando y pasando un buen rato. Mi tía siempre estaba cocinando comidas tan sabrosas y en abundancia. Desde que uno entraba al edificio, los pasillos se llenaban del olor de los pasteles, arroz con gandules y perniz asado. Ella sabía que nosotros aparecíamos así de pronto, porque en esos dias no teníamos telefono. Todas las noches buenas y despedidas del año lo pasamos en la casa de mi tía Maria Luisa. También mis tios Francisco y Angelica venían acompañdos por sus dos hijas Elsa y Angie. Siempre pasamos un buen rato con los primos.

Era muy impressionante de ver a mi papá, un hombre alto y erecto, sintiendose orgulloso de caminar con sus siete hijos desde la avenida Lexington, atravezando el parque central hasta la calle 102 y la avenida Columbus. Luego después de pasar el día en la casa de mi tía Maria Luisa, para regresar, montamos el autobus en la calle 116 que cruzaba del oeste al este. Mi papá era muy patriótico y cada vez que se tocaba la música del himno nacional en el radio, papá nos mandaba a ponernos de pie y jurar a la bandera.

Mi papá siempre estaba invitando a los amigos del barrio para que vinieran a la casa. Esto le molestaba mucho a mi mamá, quizás porque era más trabajo para ella hacer, o por los gastos que iban a occurrir. Así era mi papá. Después que papá murió, todos desaparecieron, no se v ni un pelo ni sombra de ellos por la casa. Yo creo que ellos tenían miedo de que mi mamá le pidiera ayuda financiera, o que tuviera la carga sobre ellos de cuidar una viuda con siete hijos. En los años cuarenta, a pesar de los conflictos en la calle, la gente del barrio eran muy sociables. Todos sabian quienes pertenecian o no en el vecindario. En un sentido hacían el papel de vigilantes. Juan, el irlandés era el patrullero del vecindario. En aquellos dias, la policia caminaba por las calles. El siempre tenía en los bolsillos una cantidad de papeles de entrada grátis al cine, para los niños del barrio quienes eran pobre. La única vez que íbamos al cine, era cuando Papá quería estar asolas con mamá. El nombre del lugar del Cine se llamaba "Cosmo" y se encontraba en la calle 116 entre Lexington y la avenida tercera.

Junto al edificio nuestro, en la esquina de la calle 111 y  la avenida Lexington, se encontraba una iglesia metodista y el nombre del ministro de aquella iglesia se llamaba El Reverendo Wilson. Este ministro era un ser humano digno de compasión que le importaba los problemas sociables del barrio. Mi hermano Arnold quién era un rebelde por naturaleza, siempre desafiaba a mi papá. Un día la policia trajo a Arnold a la casa, porque habia cometido vandalismo en la iglesia. Yo no se si Arnold aprendió de papá una lección aquél dia. El Reverendo Wilson y miembros de su iglesia eran bondadosos con mi mamá, cuando papá murió en 1949. La iglesia nos regaló una buena cantidad de comida y pagaron por dos semanas de vacaciones en la playa de Port Monmouth, New Jersey para que mis hermanos Arnold, Micheal y Daniel se devirtieran allí. El Reverendo Wilson tambien mandaba a otros ninos del barrio al mismo lugar.

Para el desayuno, todos los domingos comíamos de la panadería alemán, unos panes riquísimos. Esta panadería se encontraba en la avenida tercera entre las calles 115 y 116. También había otra panadería en el barrio, que se llamaba "Cushman" que estaba en la avenida Lexington y en la esquina de la calle 115. Papá siempre compraba el periódico del puesto de periódico que estaba debajo el tren elevado de la tercera avenida y la calle 111.

Todos los días por la manana se podía ver en la avenida Lexington, una carreta de caballo que recojía la ropa del vecindario para lavar. Mi hermano Barney se ganaba cincuenta centavos al día , trabajando desde la siete de la mañana hasta la siete de la noche, después de la depresión. En la esquina de la calle 112 y la avenida Lexington había una tienda italiana en que se vendía manjares exquisitos. María y su familia eran los dueños de aquella tienda. El pan italiano era tan fresco y el sandwich que María hacía era tan repleto que se podía dar de comer a la familia entera. Todos los vecinos del vecindario amaba a la senora María. De vez en cuando, mamá mandaba a uno de mis hermanos a comprar un sandwich. Cerca de la tienda de la Senora María, se encontraba el negocio de Santos el peletero y al lado de éste había una carnicería. Mi papá asistía a la sinagoga que se encontraba en aquel tiempo a la vuelta de nuestro edificio en el numero 162 de la calle 112, entre la avenida Lexington y tercera. Nosotros asistíamos a la Iglesia Catolica "Our Lady Queen of Angels" que estaba en la calle 113 entre las avenidas segunda y tercera.

Papá compraba ropa para mis hermanos en la tienda "Howard's Clothier que estaba en la calle 125 entre la avenida Lexington y tercera. Cuando un hermano crecía más en tamaño, entonces se pasaba la ropa de él al próximo para continuar sacando el uso. Mis hermanos mayores, eran de estatura alta y mi mamá con tanto que hacer no se molestaba en hacer el dobladillo al pantalón. Mis hermanos tenían que subirlo por la cintura y amarrarlo con el cinturón. Mi hermana Rosemarie, me llevaba siete años y era más grande en tamaño.Como yo era tan pequeñita, yo no podía usar la ropa de ella. La única vez que recibíamos un regalo, era en el cumpleaño y las navidades. Mamá siempre nos decía que eramos demasiados para estar celebrando y que deberíamos estar agradecidos por lo que teníamos.

Papá hacía lo mejor que podía para proveer por nosotros. El tenía diabetes y se estaba poniendo de mal en peor cada día. El trabajo que el tenía, lo estaba cansando mucho. En fin Papá tuvo que dejar el trabajo . Mamá entonces tenía  que ir a  trabajar, limpiando oficinas de noche en el edificio Rockefeller Center. Si mamá antes estaba siempre de mal humor, era más peor ahora. La salud de mi papá era crítico, y mamá se pasaba el día lavando, limpiando, y cocinando para nosotros, para luego ir de noche a su trabajo. Ya las cosas en nuestro hogar no eran como antes. Mi papá, antes siempre tenía una sonrisa en sus labios y los ojos alegres. Ya no! Teníamos dificultades económicos y no podíamos ir a los lugares como antes, o tampoco a la casa de mi tía. Papá murió en el año 1949 de complicaciones de la diabetes. Se llevó sus restos mortales al funeral de St. Lawrence que estaba en el numero 1985 de la avenida tercera. Fue una situación muy traumática para toda la familia. Era tan estraño de ver a papá tan quieto en el ataud. Cuanto estrañaba a mi papa. Yo era la menor de la familia, su pequeñita. Todo estaba cambiando en nuestras vidas, el edificio,y el vecindario. Papá era el centro de nuestra vida y estaba muerto, y con el se fueron los buenos tiempos. Así tan loco como aparentemente parecía viviendo todos nosotros en ese apartamento tan congestionado, del numero 1791 de la avenida Lexington, sin embargo eramos una familia, tanto en los buenos como en los malos tiempos. Luchamos, peleamos y sobrevivimos, amándonos más fuerte cada día.

Cada uno de nosotros, nos hemos casado, dejando el Barrio para un futuro mejor, como muchos antes de nosotros habían hecho. Barney, el mayor fué el primero para irse. El ingresó en las fuerzas aéreas. Luego se casó con Delia y tuvieron tres hijos. El se retiró de las fuerzas aéreas en la posición de sargento instructor. Mi hermano Lawrence fué el próximo para irse. Se casó con Brunilda y tuvieron dos Hijos. Lawrence se puso grave de salud y murió a la edad temprana de 41 años. En 1955, mi hermano Arnold se casó con Luisa, la muchacha de quién el se enamoró cuando fué a Port Monmouth, donde el Ministro Wilson lo mandó junto con mis otros hermanos Daniel y Micheal. Arnold murió en 1998 a la edad de 62 años de cancer. El trabajaba en el New York Times, como asistente editor de la sección de las mapas. El y Luisa tuvieron dos hijos. Rosemarie mi hermana murió en el año 1987 a la edad de 52 años a consecuencia de tener un infarto. Ella tuvo sus hijos y vivió en Yonkers. Mi hermano Daniel, llegó a ser un ministro protestante. El murió a la edad de 62 años. El y su esposa Ester tuvieron dos hijos. Micheal, mi otro hermano murió a la edad de 67 años de complicaciones de la diabetes. Los únicos que quedan ahora de los siete hijos de mi papá, es el mayor y la menor.

Cuandoquiera que la familia se juntaba, sea en dias de fiesta, la boda de unos de los hijos, o en un funeral de un ser querido, siempre recordamos y revivimos los días de nuestra juventud. Todos hablabamos a la misma vez, riendo tan fuerte,de las cosas tontas y absurdas que se hacían en el viejo vecindario. Eran los mismos cuentos que se repetían cada vez que nos juntamos, pero cuando se contaban eran tan vivo como el día que habían pasado. La risa era tan contagiosa. Éramos un grupo alborotoso. Cuanto deseo teníamos nosotros, que nuestros hijos apreciaren esas historias, para que las pudiesen pasar a sus hijos. Pero como puede uno recordar,lo que uno no ha vivido? Las memorias solamente son vivos a los que lo han experimentado.

Hay un silencio profundo ahora. Se han acabado las risas. Mi hermano Barney vive en Pennsylvania y yo vivo en New Jersey. Nos communicamos por el teléfono. Nostálgia y soledad siento para aquellos tiempos de cuando la familia estaba juntos. Me llenan los ojos de lágrimas. Todo esto es muy traumático. Creo que esto es lo que pasa, cuando uno se pone sentimental, or en realidad es que me estoy poniendo vieja.

Yo sé que jamás podré hacer venir el pasado, anhelando por el, pero por lo menos  por ahora puedo revivir esas memorias tan inolvidables de papá y el viejo vecindario.


 

Website: The History Box.com
Article Name: Los Recuerdos del Viejo Vecindario : El Barrio 1940s por Miriam Medina
Author/Translator Miriam Medina

Source:

This is a Spanish Translation of the English "Recollections of the Old Neighborhood-1940's by Miriam Medina
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